NO ES LO QUE BUSCAMOS, GRACIAS
Hablemos de un tema que está muy de
moda, y para ponerlos más en contexto, vamos a hablar hoy de Recursos Humanos.
Estoy segura que muchos aquí nos
hemos encontrado con publicaciones de reclutadores que dicen maso menos así. “Puesto:
Supervisor de operaciones, Edad: 22 años, Nivel de estudios: Pensum cerrado o
graduado de licenciatura, Experiencia: Mínimo 2 o 3 años en puestos similares.
Salario: Salario competitivo…”. ¿Qué piensan?
Nos hemos convertido en una base de datos,
valemos lo que los números dicen, lo que los años de experiencia y niveles de
estudio expresan, y sin darnos cuenta dejamos de ser personas, y somos un
“producto” en donde el empleador selecciona según la etiqueta, sin siquiera
conocernos a fondo. En este momento hablo por todos aquellos que han
intentado buscar un trabajo digno, y han sido frenados por la falta de
experiencia, porque realmente me parece ilógico que el hecho de no haber tenido
un trabajo formal en el área específica que ellos solicitan los haga
incompetentes. Quizás no tienen
experiencia en lo que el puesto requiere, pero no es que hayan nacido ayer,
y no es que no sean capaces. Muchas personas cuentan con un gran
potencial, con grandes capacidades intelectuales, y las empresas deciden
renunciar a esa persona por considerarla como un “gasto o esfuerzo extra” por
el hecho de creer que deben enseñarle más, y le tomará más tiempo a la persona
entender las funciones del puesto. A corto plazo quizás sea la decisión más
“eficiente”, pero veamos su índice de rotación de personal, y creo que la
eficiencia se pierde.
Y por el otro lado, tenemos a esas
personas que cumplen y superan los años de experiencia que el puesto requiere,
pero también exceden la edad solicitada. Hablo por todos esos profesionales
con más de 15 años de experiencia que también superan los 40 años de edad, y
solo por eso dejan de calificar para el puesto. No por ser adultos, significa
que ya no pueden aprender cosas nuevas, o que van a envejecer rápido y
tendrán que reemplazarlo pronto. La edad les atemoriza a los empresarios,
piensan que el mundo ya les pertenece a los jóvenes, falso, el mundo es de
todos, y las personas entre 45 y 65 años aún pueden calificar para un puesto.
No es que no existan precedentes de
personas mayores trabajando, cuando tuve la oportunidad de trabajar para
Disney, me encantaba ver cómo hombres y mujeres de 65-68 años hacían helados,
cobraban, solucionaban dudas de los visitantes, y limpiaban, eran personas muy
activas, y el trabajo hacía que continuarán con la mente andando. Y también soy
testigo de ver como jóvenes asumen con gran profesionalismo puestos de trabajo,
y sin tener experiencia demuestran su potencial y trabajan duro por ganarse el
respeto de los demás.
Así que no es que hable de asuntos tabú,
es solo que Guatemala no ha querido tomar ese camino, pero es momento de
refrescar esas mentes, abrir más los ojos, y comenzar a ampliar los panoramas.
Innovar no solo consiste en avances tecnológicos, y si dejamos atrás el
“jóvenes trabajando por Guatemala” y abrimos paso al “guatemaltecos trabajando
por Guatemala”, quizás así comencemos a obtener los resultados que tanto
esperamos.
Mariaceleste Avila GS

